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jueves, 29 de diciembre de 2011

Blade Runner Sketchbook (1982)

gracias a enrico stano he accedido a esta joya: Blade Runner Sketchbook (1982).
aunque no soy el fan número uno de esta película (ni de ridley scott...), quien quiera adentrarse en la creación de ese universo magnífico a nivel visual que desarrollaron para este film, no puede perdérselo.

sábado, 26 de diciembre de 2009

persistencia(s) retiniana(s) (V): E.T.

bueno, llegó la navidad y las televisones se llenaron de películas que hemos visto veinte veces. aunque la verdad es que hace tiempo que no ponían e.t. el extraterrestre. y después de verla no he podido evitar dedicar un post a uno de los momentos más mágicos para cualquier niño que haya crecido con ese alien pequeño y regordete:



¿quién no recuerda la silueta de elliot, e.t. y la bicicleta pasando por delante de una inmensa luna llena? realmente esa imagen forma parte de nuestro imaginario colectivo y merece la pena ser subrayada.
eso sí, es la segunda película de spielberg a la que dedico una persistencia retiniana. teniendo en cuenta que es un director que no me gusta especialmente, tendré que empezar a reflexionar sobre el tema...
y eso es todo por hoy, ¡feliz navidad a todos!

sábado, 3 de octubre de 2009

Souvenir, de Guerin

Casi no recordaba la dirección de mi blog, y es que lo he tenido abandonado durante demasiado tiempo. Pero pasado el verano es el momento de volver. Y, como el verano es época de viajes, lo es también de regalos y souvenirs de los sitios visitados. En esta línea os dejo el "souvenir" que Guerin filmó allá por el 1986, un cortometraje que para mí crece cada vez que lo veo. ¿Cómo algo tan insignificante, tan banal y cotidiano se puede convertir en una serie de imágenes que evocan emociones y sentimientos universales? Viva el cine.

martes, 5 de mayo de 2009

blue velvet o el lado bestia de la vida


Sandy: No sé si eres un pervertido o un detective.
Jeffrey: Cuando lo descubras, avísame.

Este es el final de un diálogo entre dos de los personajes del film de Lynch, Blue Velvet: el protagonista, Jeffrey Beaumont, y su novia "normal", Sandy, interpretada por Laura Dern. Nunca se me ha borrado de la mente desde la primera vez que lo escuché. Y es que Lynch tiene una capacidad grandiosa para crear escenas memorables. Mi favorita es, quizás, la de Bobby Perú en Wild at heart, Corazón Salvaje, junto a la misma actriz, Laura Dern: "fuck me, say fuck me...". Impresionante. Pero ahora no es momento de hablar de eso. Ni de Lost Highway y la llamada a la casa. Ni del final de The straight story.
Es momento de Blue Velvet.
Y Blue Velvet es el universo Lynch en el sentido del sonido especialmente. Todas las secuencias tienen un tratamiento sonoro excelente, dando pistas y generando emociones, contradictorias a veces, en todo lo que vemos e invitándonos con ello a ir más allá, a dejar el mundo tal y como lo conocemos y adentrarnos en lo profundo, en lo oscuro, tal y como hace la cámara al inicio cuando se adentra en el césped del jardín para ver la lucha -la vida- de algunos insectos.

Y todo se dirige hacia ese páramo desolado: el personaje de D. Hopper, Frank Booth, es impresionante aunque no le queda muy a la zaga el interpretado por Brad Dourif como Raymond. Todos ellos pertenecen a ese lado oculto, al rincón oscuro de la existencia. Y lo interesante de todo eso es el morbo y el deseo que corroen al protagonista, Jeffrey, por adentrarse en él y conocer algo de sí mismo que nunca se ha atrevido a observar. Su deseo de "vivir una aventura" fruto de un aburrimiento cercano al spleen parisino del XIX, no es más que el deseo de lo prohibido, de la vertiente oscura del ser humano y de sí mismo. O, por decirlo de otra manera, de su lado pervertido (o deberíamos decir perverso) en lugar del de detective.

viernes, 1 de mayo de 2009

persistencia(s) retiniana(s) (III): el imperio del sol

No soy muy deboto de Spielberg aunque reconozco que es un grande. Sabe hacer cine como pocos. Emocionar como pocos. No es momento de discutir si abusa o no del sentimentalismo (que en todo caso juega con gran clase a pesar de ser un mecanismo completamente dirigido a atrapar al espectador emocionalmente). Sólo recordar uno de los momentos más grandes de una de sus películas, El imperio del sol, nombre que me trae recuerdos de un niño que quería salir de la sala de cine (y salío, haciendo salir a su padre también) porque sentía miedo de unas imágenes extrañas, duras y difíciles de comprender para su mente. Hoy tomando una cerveza con Rufián el Elegante ha salido el tema. No sabemos muy bien cómo. Pero merece la pena dejarlo escrito.
En concreto me refiero a la secuencia que empieza hacia el minuto 2 del video. Pero está bien ver lo que hay inmediatamente antes para comprender cómo lo juega Spielberg: un niño que ha perdido la inocencia y que la recupera justo en ese momento, siendo el rey de un castillo desierto por el que pasea con su bicicleta sin rendir cuentas a nadie. Y después de esto, el colofón.
En definitiva, una de esas secuencias tan buenas, tan bien preparadas (la llegada de los padres, la música, la espera de los dos grupos hasta que alguien se atreve a dar el primer paso, el reencuentro, los gestos...). No puedo evitarlo. Siempre que la veo acabo igual.

lunes, 18 de agosto de 2008

Paris, Texas



Una de las secuencias que más me ha impresionado a lo largo de mi vida es la segunda conversación entre Travis y Jane en la cabina de un local de striptease. Y aunque hace tiempo que no veo el film completo siempre vuelvo a visitar esos más de diez minutos de pura tensión en que tan bien se juega entre lo que el espectador conoce y los personajes no, en concreto el interpretado por la preciosa N. Kinski. Justamente ese juego es lo que da mayor fuerza al gran momento de la secuencia, cuando Jane descubre que quien le habla no es otro que Travis y que aquello sobre lo que le habla es su vida y la historia que ha intentado olvidar durante tanto tiempo. Esa mirada hacia la nada donde se encuentra un espejo que devuelve una imagen totalmente nueva, algo que de repente descubrimos a pesar de ser nosotros mismos.