Se acaba Enero. Y bueno, llega la hora de comentar lo que he podido ver que, por suerte, este mes no es poco. La pena es que no hay nada que resalte demasiado...
Por un lado tenemos las nuevas películas sobre la Segunda Guerra Mundial. ¡Por favor cambien de tema! O si no, estén seguros de que tienen algo muy importante que decir porque lo demás es repetir lo mismo una y otra vez sin aportar nada significativo o original. Me refiero concretamente a
Resistencia y
Valkiria. Ninguna de las dos es una mala película pero tampoco son lo contrario. Ni pena ni gloria. Especialmente
Valkiria.
Sospechosos habituales parece, a día de hoy, un error de Singer viendo lo que ha hecho después... Y,
Resistencia... bueno, tiene cosas interesantes y a un hombre que quizá le pese demasiado para el resto de sus trabajos haber sido el 007 que ha cambiado la saga.
Revolutionary road era otra de las grandes esperanzas y también lo mismo: una pequeña decepción. Tiene grandes momentos pero da la sensación de que la historia es tan potente que se queda en poco. Por no hablar de recursos fáciles como el loco que dice las verdades. Eso obviando que parece la segunda parte de
American Beauty, algo así como
American Beauty 50 años antes.


Siguiendo con las decepciones llega el turno de
Mi nombre es Harvey Milk. La vuelta de Gus Van Sant al cine comercial es interesante, está muy bien realizada pero la verdad es que me esperaba algo diferente de este director. Eso sí, una película que para mí tiene mucho más interés que las hasta ahora comentadas, mucho más intensa, más oscura, más valiente. Pero después de
Last Days esperaba un Van Sant comercial con un toque mucho más experimental (algo tiene de eso, pero no tiene casi protagonismo).
Otra película interesante es la gran ganadora de los premios Gaudí,
El cant dels ocells. Película no recomendada para aquellos que el cine experimental y de ultramegaautor no les interese. Por mi parte me parece que ni es genial ni está mal. Lo interesante de Serra es como toma historias por todos conocidas y las reinventa, dando un punto de vista muy personal sobre las mismas. En esta, por ejemplo, las conversaciones entre los tres reyes magos vestidos con
espardenyas son geniales... Aprovecho también para felicitar a Neus Olle por el premio a la mejor fotografía, uno de los que ganó la película en los Gaudí.


Y las buenas noticias llegan del cine francés, con el que últimamente estaba bastante peleado y que se ha vuelto a ganar mi plena confianza después del mes de Enero. Por un lado
La cuestión humana, reflexión enorme sobre los mecanismos totalitarios aplicados a las empresas del capitalismo más radical. Difícil de seguir, difícil de digerir pero enormemente recomendable por la potencia de la reflexión que hace Nicolas Klotz sobre nuestro mundo, dando una bofetada a su personaje para despertarle del sueño (pesadilla sería más correcto) en el que vive.

La otra película francesa es
La clase. La película de Cantet recupera es sentido social del cine francés y nos sitúa en un aula multicultural y sus conflictos. Con el sello del documental ficción (que ahora parece que es lo que está pegando fuerte en el mundo del cine de autor más independiente) nos sitúa en el centro de una problemática enorme de la que no siempre somos conscientes. En todo caso hay que decir que el título literalmente significa
Entre los muros, título que nos sitúa más en la línea de una reflexión sobre el espacio que se hace enorme con los planos finales.
Y hasta aquí puedo leer.
Lo mejor de que se acabe Enero es que Febrero ya está aquí... y
The curious case of Benjamin Button ya llega!