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martes, 25 de marzo de 2008

se7en: opening credits

Hoy un pequeño video como recomendación y a la vez mención de uno de los directores que puede considerarse más influyente de los años 90 y que promete seguir apostando duro con nuevos retos: D. Fincher.

Estos créditos muestran el gran interés y trabajo que Fincher dedica a cada uno de los elementos de sus films. Además han sido considerados por muchos un buen ejemplo audiovisual experimental en su faceta underground -la más vinculada al videoarte- por los juegos con formas, sonidos o fondos.
¡Que lo disfrutéis!

lunes, 24 de marzo de 2008

Las mujeres que no conocemos

Exposición en el CCCB de Barcelona hasta el 30 de Marzo.

José Luis Guerin, un ferviente amante de la imagen fotografiada, ya sea a través de una cámara fotográfica o de una cinematográfica, vuelve a demostrar en esta exposición su peculiar estilo y su intento por mostrar ciertas cualidades inscritas en la fotografía que hacen de la misma un lenguaje único.
Como él mismo nos informa en uno de los primeros "cuadros" expuestos, su concepción de la fotografía se define como la de una "huella de una luz que paso en algún momento por delante de la cámara". A partir de este leitmotiv asistimos a diferentes obras -y fotogramas o fotografías extraídas de su última película En la ciudad de Sylvia y otros materiales- en que las mujeres desconocidas que pueblan terrazas de cafés, paradas de metro o tranvía, calles o ciudades, quedan retratadas e identificadas ante la cámara como un fantasma de la promesa que estaba inscrita en ellas y pasó de largo.
Además hay que resaltar que tan sólo por asistir a la obra en realización titulada NOSOTROS, LOS OTROS, la exposición merece ser visitada. Un video de 14 minutos nos muestra diferentes fotografías en que los visitantes del Louvre se funden con las pinturas como fondo, creando con ello una interacción impresionante entre los cuadros y los visitantes. Asombrados, vemos como se producen diferentes juegos de miradas entre figuras pictóricas y figuras fotografiadas, apareciendo ante nosotros un nuevo sentido de la profundidad, una nueva mirada hacia cuadros conocidos o la curiosidad de las miradas reinventadas de las figuras pictóricas.
En conclusión, una exposición que merece la pena ver: Guerin vuelve a enamorarse de la imagen fílmica e intenta explotar nuevas cualidades de la misma.

Información sobre la exposición: CCCB
Información sobre Guerin en IMDB

sábado, 15 de marzo de 2008

No country for old men

De nuevo los hermanos Coen. Por fin los hermanos Coen.
No country for old men, una de las obras más premiadas de estos dos hermanos locos por el cine, es una de las mejores noticias del cine del 2008. Después de títulos como The Ladykillers (2004) y Intolerable Cruelty (2003) echábamos de menos una de esas películas que no te dejan indeferentes. Y, sin duda, No es país para viejos lo consigue. No obstante, los llamativos premios recibidos, entre ellos los Oscar a mejor dirección, guión y película, pueden hacer pensar que los Coen han conseguido llegar a su obra magna. En mi opinión no es así. Más que un paso adelante es una pequeña reflexión en el camino. Los Coen debían reinventarse para seguir adelante y con este film lo consiguen. Evidentemente que hay muchos rasgos propios de sus otras películas, pero hay algo en su último film que parece diferente, sin que esto sea positivo o negativo.
En todo caso el film es una espléndida narración a tres voces donde el ritmo juega un papel fundamental que los Coen resuelven de manera magistral al dividir los espacios del film de una manera fantástica. En ningún momento nos quedamos con un protagonista que monopolice la pantalla. Muy al contrario: los cambios son continuos, y es justamente en ellos donde se produce la explosión de ese ritmo.
Otro tema interesante respecto al film ha sido la difícil aceptación de un final un tanto enignámtico. Como en otros films anteriores, los finales de los Coen no son el típico tercer acto donde se cierran todas las historias que contiene el film sino que abre a nuevas reflexiones sobre los mismos. Pero tampoco es un final especialemente complejo. Al fin y al cabo no podemos comparar el sueño relatado por Tommy Lee Jones (interprentando a Ed Tom Bell) con un final como el de Barton Fink (1991), que puede ser una de sus mejores películas así como de la década de los 90. El final de No country for old men no deja de ser un epílogo sobre el mismo título: la metáfora del sueño del sheriff recién jubilado es una reflexión más sobre la muerte, algo que ahora empieza a notar más cercano después de verse sobrepasado por los cambios profundos a los que se ha visto sometido el mundo que le rodea.
De nuevo hay que hacer mención a una maravillosa fotografía de mano de R. Deakins, nominado a los Oscar de esta edición por esta y otra película (The assasination of Jesse James). Sin duda, las secuencias de exterior noche merecen un amplio reconocimiento, así como la ambientación fabulosa que hace la luz de cada uno de los espacios presentados.
Esperemos que su anunciada próxima película (se encuentra en fase de posproducción) Burn after Reading mantenga el listón bien alto.

Links de interés:
Página oficial de la película
IMDB, datos técnicos y de todo tipo

martes, 11 de marzo de 2008

There will be blood

There will be blood, última película del director norteamericano P. T. Anderson es, sin lugar a dudas, un soplo de aire fresco para la nueva cinematografía americana.
Siguiendo la línea de clásicos antihéroes como el clásico Citizen Kane de O. Welles, Daniel Plainview (encarnado por Daniel Day Lewis en una magnífica actuación valedora de un gran número de premios además del Oscar a mejor actor principal) lleva inscrito en su propia historia la de toda la nación americana. Como señala Carlos F. Heredero en Cahiers (Febrero 2008, nº 9) "indagan en los cimientos históricos, en los mitos sociales, en la voracidad sin límites y en la trastienda moral del capitalismo americano". Esa intención de introducirse en los orígenes de su país, igual a Anderson con Welles y otros tantos cineastas americanos que han encontrado en el cine el mejor medio para intentar adentrarse en ese espacio oscuro y complejo.
En este sentido la construcción del personaje de D. Plainview demuestra un capacidad creativa realmente atractiva. Este personaje es el centro y eje de todo aquello que Anderson va enseñándonos de la mano de unas imágenes espectaculares (valedoras también de un Premio de la Academia a R. Elswit por su magnífica fotografía) en que los espacios vacíos y salvajes de los desiertos se mezclan con la aridez y la dureza del carácter del protagonista.
Por otro lado la reflexión sobre la influencia de la iglesia y su lucha por conquistar los "corazones" (o deberíamos decir los bolsillos) no deja de ser magnífica al proponernos una lucha entre dos demonios: Plainview y Eli Sunday -interpretado por P. Dano. En el caso del primer su nombre nos lleva a reflexionar sobre una mirada que intenta abarcarlo todo, tener el control sobre todo lo que está a su alcance. En caso de que alguien no esté a su lado se convierte en su enemigo, como finalmente sucede con su supuesto hijo. Por el otro lado Sunday nos promete un día soleado, una felicidad más allá de la dureza de los días de trabajo en la tierra. Cada uno es llevado por su ambición y su avaricia hacia una lucha por controlar a las personas que les rodean que no hacen más sino mostrarnos la vacuidad de los deseos de cada uno de ellos y su perversidad.
Sin duda, esta película (traducida en España como Pozos de ambición en lugar de Habrá sangre, título que parece mucho más atractivo y honesto con el original) necesita de una mirada atenta y reflexiva que no desespere. Y, probablemente aún más, con una mirada desde las impresiones que nos ha causado. Darse cuenta de cómo evoluciona un personaje, cómo todos los elementos que aparecen en escena juegan un papel fundamental para terminar de limarlo, a qué conduce el gran sueño americano, etc. nos llevarán a comprender que el film va mucho más allá de lo que es, que en su mostrarse apunta a una serie de cuestiones con una profundidad
En todo caso, P. T. Anderson ha demostrado que es hoy en día uno de los cineastas más importantes del panorama americano. Un panorama que parece apostar por una renovación, como es el caso de los hermanos Coen con su galardona No country for old men.

Un par de links interesantes:
Página oficial de la película
IMDB, para ver todos los datos técnicos y mucha más información