Con el cine podemos aprender que las formas audiovisuales están en un proceso constante de transformación o expansión. Con la llegada por ejemplo de D. W. Griffith se inicia un trabajo exhaustivo para que los espectadores empiecen a comprender los diferentes planos de una película, enriqueciendo así el lenguaje del cine. Para ello de un plano general (situación espacial característica de las VISTAS, películas que se caracterizan por una narrativa ausente y que se dedican a tomar escenas de la vida cotidiana) empieza a pasar a un plano más cerrado: un plano general más cerrado, un plano medio y finalmente se permite introducir los primeros planos. Con ello consigue educar la mirada del espectador en el sentido que le interesa, mostrando que rápidamente el ojo humano se aclimata a una nueva situación en el audiovisual.
Este ejemplo pone de manifiesto las infinitas posibilidades de transformar y explotar las formas audiovisuales tradicionales, escapando en primer lugar de su contenido narrativo y, en segundo lugar, del modo en que se comprenden y se realizan. Es decir, el cambio de paradigma audiovisual es una posibilidad que se divide en un abanico tan amplio de posibilidades como formas de abordarlo existen. En este sentido el concepto de “expandido” o “expansión” está en constante boga en el discurso audiovisual. Los cambios –ya sean a través de la tecnología o a través de los contenidos más tradicionales- son posibles.
No obstante, y una vez esto está dado por sentado, debemos hacernos la pregunta sobre si existe un contexto determinado para que esos cambios se lleven a cabo. Sin duda hoy existen diversos espacios en que se premia la originalidad y la innovación en las formas audiovisuales, buscando obras que estén más allá del audiovisual tradicional. Pero la escasa noticia que se tiene de estos eventos o espacios a nivel de público general hace pensar que son más bien laboratorios que la industria utiliza para encontrar nuevos modelos de innovación o talentos por descubrir. En lugar de esto, el audiovisual que sigue ostentando el cetro es el cine narrativo más tradicional confeccionado en la fábrica de los sueños de California.
La fantástica exposición de Guerin “Las mujeres que no conocemos” es un buen ejemplo de esto. Su localización en el CCCB ha llegado a un gran número de espectadores que se han acercado curiosos por la obra de este cineasta. Pero más allá de estos niveles, esta especie de nueva forma audiovisual que podemos llamar “cine expuesto” no parece tener un futuro alejado de los museos.
La duda que se me presenta constantemente es si el audiovisual (que evidentemente va a cambiar incluso en su faceta más tradicional debido al proceso interno que lo rige) que genera una nueva forma de comprender el mismo producto AV es una futura pieza de museo o realmente algo que revolucione la mirada de los espectadores tal y como hizo Griffith. En la entrevista a Pere Portabella que Benzina publicó en Marzo ver como un cineasta “sui generis” como él exige del espectador gran atención:
Ha d'assumir que entre la pel.lícula i ell no hi ha intermediaris: hi som l'autor, l'espectador i les coses que passen. És important estar atent, amb actitud receptiva a la sorpresa constant per poder acabar la pel.lícula un mateix. Les meves pel.lícules no tenen argument i per tant tampoc tenen final. L'espectador hi ha d'entrar, gaudir-les i marxar però no pot agafar-se a cap esdeveniment concret.
Además también se comenta la relación entre cine y museos.
Jo entro als museus per una qüestió molt senzilla i és que qüestiono els llenguatges tradicionals. Aquets canvis que aporten les meves pel.lícules lliguen amb l'art contemporani, és un cinema contemporari. El que m'ha impedit estar als cinemes, perquè he trencat amb els esquemes de producció i distribució, és el que m'ha permès entrar i ser acceptat als museus. Tota una paradoxa.
Con esto parece que queda confirmado que los audiovisuales que van más allá a través de una expansión cuantitativa y cualitativa tienen un camino difícil para que el espectador acceda a ella y poder así generar un cambio cualitativo en la mirada que enriquezca nuestro panorama cultural. Mientras tanto, y como dice Portabella, nos quedan los museos.
2 comentarios:
Viendo el título de esta sección, y también viendo la foto de tu careto del blog, no he podido dejar de darle vueltas a la cabeza. ¿Quien coño o como coño te han hecho esa foto? En esa imagen parece que seas algo así como un ciborg. Rostro mosntruosamente humano y se percibe como si a partir de tu cuello sea el cuerpo de un androide. Pero esta no es la única duda que tengo, pues ¿estás dormido o despierto? o, permíteme que vaya más allá, tu cara también parece como si estuvieras disfrutando de algún tipo de placer sexual. ¿te estabas masturbando en ese momento, o estas disfrutando de una felación? y aún voy más allá, en el caso que la respuesta a todas mis dudas fuera que estabas siendo sometido a una sesión de sexo oral, ¿era una mujer o un hombre quien practicaba contigo esa acción? Como diría un gran pensador alemán. "No hay nada más que desirrr"
Viendo el título de esta sección, y también viendo la foto de tu careto del blog, no he podido dejar de darle vueltas a la cabeza. ¿Quien coño o como coño te han hecho esa foto? En esa imagen parece que seas algo así como un ciborg. Rostro mosntruosamente humano y se percibe como si a partir de tu cuello sea el cuerpo de un androide. Pero esta no es la única duda que tengo, pues ¿estás dormido o despierto? o, permíteme que vaya más allá, tu cara también parece como si estuvieras disfrutando de algún tipo de placer sexual. ¿te estabas masturbando en ese momento, o estas disfrutando de una felación? y aún voy más allá, en el caso que la respuesta a todas mis dudas fuera que estabas siendo sometido a una sesión de sexo oral, ¿era una mujer o un hombre quien practicaba contigo esa acción? Como diría un gran pensador alemán. "No hay nada más que desirrr"
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